Los números agregados del subte dicen mucho — pero el dato más interesante está en el detalle geográfico. Cuando se analiza la recuperación estación por estación, emergen patrones que el promedio oculta. Buenos Aires no tiene un subte: tiene varios, con historias muy distintas dependiendo de dónde estés parado en el andén.
El análisis de los datos SUBE desagregados por estación entre 2018 y 2025 permite construir un mapa de ganadores y perdedores de la post-pandemia. Y el patrón es claro: la geografía del teletrabajo se lee en los datos del subte.
Los grandes perdedores: el corredor laboral central
Las estaciones que más sufrieron son las del corredor laboral del centro de Buenos Aires. Las zonas de Microcentro, Catalinas, San Nicolás y Retiro concentran las oficinas de empresas medianas y grandes, los bancos, los estudios profesionales. Son los empleos que más rápidamente adoptaron el teletrabajo. Y sus estaciones lo reflejan: las caídas más pronunciadas y las recuperaciones más lentas de todo el sistema.
La lógica es simple: si el 40% de los empleados de una empresa del Microcentro ahora va a la oficina tres días por semana en lugar de cinco, la estación más cercana pierde el 40% de ese flujo regular. Multiplicado por cientos de empresas y miles de empleados, el efecto sobre la demanda del subte es masivo.
Estaciones más afectadas
- Corredor Microcentro / Centro
- Zonas de oficinas y bancos
- Accesos a barrios de negocios
- Alta proporción de empleos formales
Estaciones con mejor recuperación
- Barrios residenciales mixtos
- Zonas comerciales barriales
- Corredores de ocio y gastronomía
- Accesos a centros de salud
Los barrios residenciales: otra historia
Las estaciones de barrios residenciales muestran un perfil distinto. Durante la pandemia, su caída fue menor en términos relativos: la gente seguía viviendo en esos barrios, haciendo mandados, usando el subte para desplazamientos cortos esenciales. La recuperación fue más pareja, aunque también quedó por debajo de 2019.
En 2024, sin embargo, estas estaciones sufrieron el impacto económico de manera particular. Sus usuarios — muchos de ingresos medios y bajos, con menor capacidad de absorber aumentos tarifarios — redujeron sus viajes cuando el precio del boleto subió. La crisis económica golpeó desproporcionadamente a los barrios donde la gente tiene menos margen de maniobra.
"Las estaciones del Microcentro son el termómetro del teletrabajo. Las de los barrios, el termómetro de la economía. Juntas, cuentan la historia completa del subte post-pandemia."