Hubo una época en que el subte de las 8 de la mañana era el termómetro de Buenos Aires. Si estaba lleno, la ciudad funcionaba. Si el vagón te aplastaba contra la puerta, era un lunes. El pico de la mañana era un hecho social: todos sabían que existía, todos lo sufrían, y nadie cuestionaba que así tenía que ser.

Los datos de distribución horaria de viajes entre 2018 y 2025 muestran que eso cambió. El pico de las 8-9 AM sigue existiendo, pero ya no tiene la magnitud de antes. Se aplanó. Y en su lugar, los viajes se distribuyeron de manera más pareja a lo largo del día: más gente que se mueve a las 10, a las 11, a las 12 — horarios que antes eran valles casi desiertos.

¿Qué mató al pico?

La respuesta más obvia es el teletrabajo. Cuando una parte significativa de la fuerza laboral formal deja de ir a la oficina a las 9 de la mañana todos los días, el pico de hora punta se desvanece. No desaparece del todo — hay quienes siguen yendo — pero pierde la concentración que lo definía.

Hay un segundo factor menos discutido: el teletrabajo parcial. Muchos trabajadores que ahora van a la oficina tres días por semana eligen con más libertad en qué horario ir. Si antes tenían que llegar a las 9 en punto, ahora pueden ir a las 10:30 y evitar el pico. El resultado es que el flujo de commuters se dispersa más en el tiempo, aunque no necesariamente disminuye en términos absolutos (aunque también disminuye).

"El home office no solo redujo la cantidad de viajes: cambió el cuándo. Y ese cambio tiene consecuencias para toda la planificación del transporte urbano que la Argentina todavía no terminó de procesar."

¿Es esto bueno o malo?

Depende de quién lo mire. Para el usuario que sí viaja en subte todos los días, la atenuación del pico es una mejora real en la calidad del viaje: menos hacinamiento, más posibilidad de encontrar un lugar, menos espera en el andén. El subte sin pico es más cómodo para el que lo usa.

Para el sistema de transporte como negocio, el panorama es más complicado. Los modelos de financiamiento del transporte público en las grandes ciudades dependen en parte de la concentración de pasajeros en franjas horarias específicas. El "pico" no es solo una molestia operativa: es el momento en que el sistema genera más ingresos por unidad de tiempo.

Un subte más plano en su distribución horaria es, paradójicamente, un subte más difícil de financiar. Los costos de operación no bajan proporcionalmente al aplanamiento de la demanda — los trenes siguen circulando, el personal sigue trabajando — pero la concentración de ingresos se dispersa. Es un desafío de gestión que las autoridades de transporte de Buenos Aires todavía no tienen resuelto.

GRÁFICO · Evolución de viajes por franja horaria (laborables y no laborables) Evolución de viajes por franja horaria 2018-2025
El aplanamiento de los picos es visible. Los valles intermedios se llenaron; los picos de hora punta, se redujeron. · Ver todas las visualizaciones →
VISUALIZACIÓN INTERACTIVA · Distribución horaria por línea
Distribución de viajes por hora y por línea. El patrón radial muestra cuándo viaja cada línea. · Ver en pantalla completa →